miércoles, diciembre 03, 2008

Cuerpos pintados

Antes que anatomías mutiladas, violentadas por la suciedad y los residuos, o, puestas en ataúdes sino en bolsitas según la fantasía más oscura de un militar que parece jactarse de circunscribir su oficio a aquello de para matar he sido instruído (ay, dicha fantasía salió de boca de Edwin Donayre comandante general del Ejército peruano), los cuerpos pintados del chileno Roberto Edwards, reafirman la estética de lo bello como tendencia del arte contemporáneo. En la última década y hasta el 2003, el fotógrafo sureño paseó su muestra `Cuerpos pintados por 45 artistas chilenos` en distintos países del continente. A Lima juraría que no llegó, si lo hiciera tal vez podría hacer presente que el arte hace la imaginación (ojalá el amor) y no la guerra.

Imágenes: Roberto Edwards.

martes, diciembre 02, 2008

Cuando la boca manda

Son mujeres a las que el consumo de distintos productos, pastillas de chocolate, tortas, polvos de dieta, o algodón acaramelado, ha colocado al borde mismo del suicidio. La fotógrafa mexicana Daniela Edberg (1975) ha montado sus escenarios en torno a la bulimia, una enfermedad que se enlaza a la visión del mundo como supermercado. El deseo de cada protagonista es modulado por el mensaje publicitario de la oralidad y entonces la boca manda. Es el caso de la bulímica que quiere hacerse notar socialmente a través de su delgadez y su atractivo físico, pero algo le falla en el camino. El cuerpo cae doblegado por el peso real de aquello que la agobia: la baja autoestima. El ciclo atracones-purga enrumba entonces hacia la muerte.
















lunes, diciembre 01, 2008

Pasar la página

Cada cierto tiempo, se me ocurre dividir el mundo en dos grupos. El que conforman quienes mantienen determinada actitud frente a la idea  A, y el que habitan aquellos que optan por el punto de vista contrario,  B. La línea imaginaria que separa ambos grupos funciona como un recurso para incluirme en uno u otro lado. Hablo de mi último juego, porque el asunto es ciertamente  una manera de complacer a la niña de adentro. Igual al hecho que de tanto en tanto nos haga un guiño para tratar de entender las cosas a la manera infantil. Según estos pequeños seres, las cosas deben ser blancas o negras, buenas o malas, bonitas o feas etc.

La idea esta vez, tiene que ver con el estilo personal para resolver una situación grupal difícil. Es así entonces que los del lado A, aunque fuera con incomodidad y turbación, se detienen ante los hechos para desmenuzarlos, mientras que los del lado B los desatienden al punto de decirse aquí no ha pasado nada. Acto seguido dejan de hablar ( y de pensar según aseguran) en el asunto. Su elección es lo que ellos mismos llaman, pasar la página.

Mis personajes evidentemente se enfrentan y sintiéndome yo parte del mundo A, los observo en este caso, sin querer pasar la página. Lo mejor que podría ocurrir con los de B me digo, sería suscribir la línea del poema de Rene Daumal, a los misterios algunas flores. A los del lado A en cambio, les atribuyo otro verso del mismo Daumal, a los que no me creen la locura por la música. He aquí sin embargo, que el entorno de mi juego, siempre más complejo que la figura A y B, me hace sonreir ante los recursos a los que podemos echar mano para sobrellevar los desencuentros.

Imagen: Fabian Laghi.