martes, octubre 20, 2009

Aquí Roma

Estoy en Roma, la ciudad eterna de Fellini y de quien quiera vivir una experiencia escenografiada del tiempo en sus calles. En la capital italiana, estatuas y monumentos operan como un portal para trasladarse al pasado remoto. Por momentos me parece tener delante la edición de lujo de un libro de historia aprendido en la primaria. El plus es el encuentro con gente de todos los rincones del planeta. Me digo que flota en el ambiente el deseo de devorarlo todo con los ojos, aunque estos se ubiquen por lo general detrás del visor de una cámara. Tambien que en vez del creced y multiplicaos, la enorme cantidad de gente que sube la cuesta de la Iglesia de San Pedro podría estar obedeciendo el imperativo de recorrer la tierra para mirarala. Siempre mas pensante que peregrina me dejo llevar por reflexiones en torno a las luchas libradas por la cristiandad para imponer su doctrina. Que el Vaticano se haya convertido en un estado con un poder reducido hoy, no resta ardor a la defensa con la que un sector politico niega la posibilidad de abrir un espacio a la enseñanza de la religión musulmana en las escuelas. Ni una hora a la semana, somos católicos y las creencias son otras. Si se propone integración y globalización que sea en otra cosa observan. En el lado opuesto, los migrantes y sus representantes hacen la lucha. Hablando del presente, el taxista con credenciales italianas que me trajo de la estación del tren, intentó robarme. Le había dado yo un billete de veinte y otro de cinco euros y tras voltearse como quien recogía las maletas, me mostró dos billetes de a cinco. Acompanó su gesto con una expresión de comprensión. Seguro no me entendió que le pedí venticinco euros agregó. Siguió mi indignación basada en que le había dado lo correcto y el tipo con más talento para el descaro que para la prestidigitación accedió a la paga que le ofrecía y se fue. Aunque ejercí mi derecho de reclamar me quede con cierta tristeza. Siendo catolico, el episodio tendría que llevar al tipo a confesarse. Vaya, un pecado contra el turismo y en la ciudad eterna.

viernes, octubre 09, 2009

De ninguna manera, pero veremos

El silencioso video es del canadiense Mark Lewis: ´The fight´ y se ve todavía en Venecia. Acabo de darle una mirada en medio de mis preparativos virtuales para lo que pronto tendré en versión real. Mis planes a concretarse en menos de diez días son aterrizar en el viejo continente y tener como paisaje la Bienal del ´Fare mondi´,´Making Words´. Los humanos han perdido en estética sostenía Braudillard, pero todavía tienen rituales. El autor del complot del arte podría asegurar que se va a una bienal por razones casi todas ellas ajenas al hecho de la belleza. Actualizando su visión con el término ´afterpop´que usa el español Fernández Porta, sería una manera de inocularse a la vena los tiempos actuales. Anoten ustedes que la experiencia viaja a través del nervio óptico afectando centros generadores tanto de estremecimientos como de anestesia. Se salva quién puede digo y procedo a confeccionar una seguidilla gramatical útil para orientar mis expectativas. Mi relación con cada pieza, proceso, insinuación, indicio, ausencia o en general cualquier porción del evento antropológico podrá estar sugerida en estos verbos: Provócame, apacíguame, póstrame, dignifícame, intimídame, acércame, expúlsame, dame frío, calor, enmiélame, hazme sucia, dame el no, el sí. Eso por piedad: ¡el super sí!

miércoles, septiembre 30, 2009

Las palabras justas

La mujer ha recibido al mismo tiempo las dos noticias. Está embarazada y debe guardar reposo. El médico de un servicio público de salud le ha dicho que sus dolores en la parte baja de la espalda indican que debe permanecer en cama. Si hace pocos meses ha tenido una pérdida con más razón. La veo llorar como si un torbellino de ideas la agitara. Es probable que se vea tumbada en la cama sin percibir el sueldo que necesita para vivir. ¿Le habrá tocado un médico alarmista? Trato de calmarla instándola a ver un especialista de mi confianza. Un profesional capaz de auscultar a sus pacientes sin olvidar que el trato requiere una comunicación en regla. Cálida sobre todo. Lo confirmo cuando la mujer vuelve de la consulta. Sus ojos brillan al contarme que el doctor le ha dicho que es todavía pronto para saber si su embarazo es o no de alto riesgo y que le ha recomendado que haga su vida normal. Nada de saltos ni de cargar pesos, pero la vida de todos los días. Le ha informado además, que el seguro de una trabajadora del hogar cubre los gastos en caso tenga que dejar de trabajar, y que ella está asegurada. Por cierto la felicitó por la nueva vida en sus entrañas y le expresó muy sencillamente una ley natural. Si el embrión está bien instalado el embarazo seguirá su curso normal y si no, se interrumpirá. No se conserva una gestación desde una fecha tan temprana sometiéndose a la inmovilidad. En suma, lo que está por vivir vive. La confianza que refleja ahora el rostro de la mujer da cuenta del valor de unas palabras justas. Hasta los dolores en la espalda le han disminuído.
Imagen: Cirenaica Moreira.