jueves, noviembre 27, 2008

Consumir antes de los treinta años de fabricación

Sentada en la mesa de al lado, me cuelo de oídas en la conversación de tres mujeres que hablan de  bikinis. Censuran a las mujeres de más de cuarenta que se atreven a lucir en la playa sus cuerpos, o la ruina en que se han convertido, con esa prenda. Esgrimen razones estéticas. Y ahora que llega el verano las oigo decir, ¡se ve horrible! 

De su parte, creen que cumplen el contrato social usando traje completo. Una revela que ya casi no le provoca ir a  la playa o al club en el sector piscina. Sin decirlo da a entender que las porciones de territorio corporal  que se exponen al sol está reservado a jóvenes de anatomía alargada.  Qué ternura, asesina, la que comienzo a experimentar. ¿Acaso no puede cada quien mostrarse como le viene en gana? No intervengo. En vez, miro a otro lado. El horizonte sillas y mesas vacías me inspira para pensar en las crueldades  que el establishment impone a sus criaturas. Las priva, no del cuerpo de revista, que al fin y al cabo cada quien lo gana en la lotería genética y/o  dedicándose a conservarlo con dieta y ejercicios,  sino de la mente que decide explorar temas sustanciales. ¿Así que a más de haber sido arrojados a la vida tenemos la obligación de andar por el mundo haciendo juramentos sobre el modo en que debemos ir a la playa?


Imágenes: `Consumir preferentemente antes de los treinta años de fabricación` y `Libertad es una palabra enorme` de la cubana Cirenaica Moreira.

miércoles, noviembre 26, 2008

Me voy a dedicar a ser santa















Llegué a las pinturas de la mexicana Marianela de la Hoz como quien va de pesca. Volví de mi expedición con un cesto de imágenes poéticas. Por esos días pensaba en una situación difícil y no me decidía a hablar sobre ella. El hallazgo me libró del relato de una mujer que tenía miedo de dejar a su pareja. Había comenzado  a darse cuenta de que él le expresaba solo una creciente indiferencia. Vivía  la situación como un enorme maltrato psicológico, pero no podía dar el primer paso, aunque llevaba junto al hombre sólo un año y pico de convivencia. El fulano no le decía  tampoco nada respecto a separarse, como si ella le fuera necesaria ¿para qué? Tiemblen los cielos de quienes no gustan de las teorías psicológicas: ¡para demostrarle que no existe! El juego perverso (yo existo si te hago bullyng o si tú no tienes un lugar)  se mantenía. Ella parecía darse cuenta de la magnitud de su quiebre emocional, pero tenía miedo. ¿De ser? 

Las pinturas de Marianela de la Hoz como digo, me aliviaron de la historia. Será que a pesar de los dramas que pudieran encerrar los pequeños mundos de cada uno de sus personajes, se ve en ellos una cuota de ironía. Antes que ese quiero pero no puedo de la vida real, los retratados parecen lanzar un así me he puesto a vivir y así vivo.

Los títulos de las obras de la artista que trabaja en formatos pequeños transmiten lo suyo: Me voy a dedicar a ser santa. Mejor que la liposucción. Huelo el interior vacío de los muertos. Flautista. Reunión de artistas contemporáneos ( formatos de 8,9,10,12 cm de alto).

Imágenes: Marianela de la Hoz (Mexico D. F. 1956).

martes, noviembre 25, 2008

¿Todavía crees que no tiene importancia?



Hoy se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en memoria de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana que fueron asesinadas por orden del dictador Rafael Trujillo en 1961.

Antes de ayer domingo, se recordó en Madrid el sentido de la fecha con la presentación de un disco de “Rimas contra la violencia de género”; en Lima, se espera hoy un programa nutrido de conferencias preparado por el Centro Cultural de San Marcos. Durante la semana se escuchó una cuña radial breve pero contundente. En nuestro país, cuatro de cada diez mujeres padecen de maltrato físico, sea de parte de sus esposos o convivientes, y nueve son asesinadas mensualmente por su pareja. Continúa el audio con la afirmación ¡nadie puede frenar tus sueños y esperanzas! y termina con una interrogación: ¿Todavía crees que no tiene importancia?

Las imágenes de la fotógrafa portuguesa Helena Almeida (1934) que aparecen aquí, aunque no están ligadas en ningún punto a la conmemoración, aluden al logro de una mujer que ha tomado toda la importancia que tiene la creatividad personal para construir un entorno poético (incluso con su pareja a la que incorpora a sus fotos). El título de su retrospectiva, abierta por estos días en una galería madrileña es "Tela rosa para vestir".

Imágenes: Helena Almeida.