Lo cálido
La nieve. Sigourney Weaver luce feliz recostada sobre uno de los blanquísimos montículos que acaba de formarse a la entrada de su casa. Con los ojos cerrados disfruta el contacto de los pedazos de hielo que cada cierto rato pone ella misma sobre su boca. Luego entreabre los labios y absorbe el agua congelada que acaba transformándose en líquido. ¿Hay acaso algo mejor que la estación más fría del año? Sigourney/Linda protagonista de Snow Cake, una película que se rodó en Canadá el año 2006, es autista y debido a su condición - al menos es lo que da a entender el film- tiene un umbral del frío demasiado alto. Le va y le viene. Es por cierto, una mujer madura que ha logrado hacerse cargo de su vida excepto al momento de criar a su hija que estuvo a cargo de los abuelos; y, al tener que vérselas con la basura. Los rituales que practica, es limpia en extremo, la han vuelto vulnerable al tacho de residuos. La sorpresiva visita de Alex resulta en este sentido idónea. El hombre, un tipo tan solitario como Linda que ha tocado su puerta sólo para decirle que ha sido testigo de la súbita muerte de su hija, accede a ser él al menos por unos días, quien saque el recipiente de restos a la calle. Me gustó el diálogo de ambos personajes en el momento que describo. En realidad el monólogo de Linda cuando le pregunta a Alex si él ha tenido alguna vez un orgasmo. Tras la afirmación acota Linda, mi hija me contó que era una sensación maravillosa. Y, imagínate, señala todavía con los ojos cerrados, lo que siento con el hielo es mucho mejor que eso. Ay Linda, digo yo, qué linda y me quedo pensando en la habilidad de volver cálido lo que fuera. O de no sentir lo frío, que a la larga es lo mismo.
Imagen: Yves Netzhammer.


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