miércoles, enero 03, 2007

Lo que nos hacen los objetos


He estado en un seminario sobre cámaras digitales. La Sony ofrecía información técnica de su línea Cyber-shot y pensé que era eso o arreglármelas intuitivamente con el manejo de la N2, un regalo sorpresa que me hizo L.P. en Navidad.
Las instrucciones del especialista me han provisto de un léxico. Ahora hablo de balance de luminosidad, enfoque multicentro o imágenes en ráfaga, pero las dos horas que duró la exposición experimenté la sinrazón tecnológica. El expositor, más interesado en cumplir su plan de exposición que en adecuarse al ritmo de sus oyentes; no era sin embargo sino un eslabón de la suma de enredos que suelen iniciar los diseñadores de artefactos.

Donald Norman, autor de "La psicología de los objetos cotidianos" lo dice con gracia: Al diseñador de tecnología le gusta la complejidad. Le es propio atiborrar de elementos cuanto dispositivo sale de sus manos.

Constatémoslo. Raras veces nos poner a pensar en las características de un aparato, como no sea para intentar hacerlo andar. Nos convertimos así al decir de Norman, en cómplices del culto al adelanto técnico. Su propuesta tiene que ver con manifestar al gremio de diseñadores que estamos en contra de una tecnología cuya curva de complejidad tiene forma de U: para pensantes o para bobos. Súmese que no debieran seguir saliendo al mercado artefactos con manuales de instrucción con tantas páginas como la Biblia.

Asimov, el escritor de ciencia ficción se ha sumado a la cruzada de Norman. Por fin alguien se revuelve contra el mundo de los objetos, dice. Está convencido de que todos somos víctimas de la perversidad natural de los objetos inanimados.

En cuanto a la suscrita y su N2, voy a proponerle volvernos inseparables. Mi trato, no veo otra salida, incluye pegarme al número telefónico de la Sony.

-¿Aló?, ¿responde servicio al cliente?
-Si.
-¡X%"jzdgt&mgwq!

Imagen: J. Carelman

martes, enero 02, 2007

Madeinperú

"Madeinusa", la película de la peruana Claudia LLosa ha tocado la médula del pensar madeinperú. Basta que haya puesto sobre el tapete el tema de la función social del arte.

Para quienes no la vieron, el título de la película proviene del nombre de una adolescente que concentra la idealización de su familia por el país del norte. Madeinusa vive en el pueblo de Manayaycuna, un lugar apartado que se prepara para celebrar el tiempo santo cristiano. Jesús ha muerto en la cruz y con ello ha entrado en receso su función como juez. Hay lugar por tanto, para el desenfreno y la fiesta incluído el incesto.

La protagonista va a perder la virginidad a manos de su padre, autoridad del pueblo que la prefiere a su otra hija. La madre abandonó a su familia al huir a la capital, quien sabe si lo hubiera evitado. Sucede sin embargo, que un limeño de paso por el pueblo y que debe quedarse por razones fortuitas resulta el elegido para la iniciación sexual de Madeinusa. Se condena el trabajo de LLosa, porque el pueblo del relato guarda parecido con cualquier poblado de nuestros Andes. ¿Acaso nada mejor ocurre en nuestra sufrida serranía, que el hecho de esperar la llegada del viernes santo y el sábado de gloria para liberar los instintos? ¿Qué ideología subyace al relato?, se ha preguntado. En esta línea se considera que la realizadora repite la visión denigradora del conquistador sobre el indigena. Es racista.

Me pregunto si quienes así piensan, demandan también el cierre de universidades y escuelas donde se enseña cine, hasta que el país se constituya verdaderamente como nación. ¿En materia de arte va a algún lado esa urgencia de manifestarse como latinoamericanos concientes de la postergación de las grandes mayorías? ¿Para detener toda producción artística que no se ajuste a qué?

El punto me lleva a Tolstoi para quien el arte debía ser una forma de comunicar emociones frescas al conjunto de la humanidad. Descartaba la producción de élite, rubro en el que paradójicamente hay que ubicar sus propias obras. ¿Es el mismo sentimiento religioso del novelista ruso el que late detrás de la crítica a "Madeinusa"?

Con esta lógica, el cine tendría que quedar en manos de nuestros acuciosos científicos sociales. Sólo ellos y sus acabados productos fílmicos podrían permitirnos comprender la supuesta superficialidad de "Madeinusa".

Termino recordando que el arte identificado con su tiempo se sostiene en un imaginario plural que no tiene por que excluir el de LLosa y sus colaboradores. Tal vez el incremento de la producción cinematográfica sea lo que debamos extrañar. Es un voto a la libertad de imaginar y contrastar versiones.

Por último, a quienes les preocupa la imagen del país y el turismo, cabe recordarles que Sofocles y su "Edipo" nunca han sido un impedimento para querer visitar las islas griegas. Y que en épocas más recientes, tampoco "Amores perros", ha detenido los sueños de una visita a Cancún.

lunes, enero 01, 2007

Solo danza

Un fragmento de la pieza de Jiri Kylian, coreógrafo de origen checo con The Netherlands Dans Theater, "Ángeles caidos"(1996) me permite mencionar mi fantasía sobre la usabilidad del cuerpo. Si la educación incluyera en sus planes, la elasticidad, el ritmo y el deseo de expresar corporal, otros humanos seríamos.

Se ve que comienzo el año con el mismo ánimo "cultureta". Para lo que tenga de vital, ojalá sigamos en contacto.