jueves, noviembre 08, 2007

Un poco de suspenso

La crónica de hoy es una mezcla de imágenes cruzadas, política, un toque de espionaje y algo del humor de un entorno publicitario. Ann Leibovitz, la fotógrafa norteamericana autora entre otras de la foto de John Lennon y Yoko Ono él abrazándola desnudo, estuvo a cargo del episodio. Quien sabe cómo se le ocurrió convocar al personaje que ven ustedes arriba, a ver si lo reconocen. Es el ex-presidente de la Unión Soviética Mijail Gorbachov en plan de promover la venta de una valija Louis Vuitton. Al parecer Leibovitz se encargó también de difundir a la prensa que el ex-mandatario había participado en la producción del comercial al decidir que se le vería sentado en el asiento posterior de un vehículo con el fondo de los restos del muro de Berlín.

Dado que en la parte de encima de la valija aparece una revista en la que con esfuerzo se lee en ruso : «Asesinato de Litvinenko: 7.000 dólares por la traición», una sagaz revista ha puesto en circulación la sospecha de que se trataría de un mensaje secreto a propósito del envenenamiento del espía ruso en Londres. Me pregunté si funcionaría de tal manera la mente de Gorbachov, como para ocurrírsele no sólo entrar al mundo del fashion, sino para idear en éste acertijos que lo pusieran en la ruta de recuperar el poder.

A continuación pensé en mi autora favorita de suspense, Patricia Highsmith y como si fuera yo su discípula decidí trasladar el comercial al formato en el que Higsmith era experta. Dije así: Mijail echó una mirada al muro y pensó en la liquidación de la Federación Rusa. ¿No había sido acaso el glasnot la medida que lo había hecho perder el poder? La luz de la luna se hizo quieta y pálida al momento en que decidió enviarle un mensaje en clave a Putin. Usaría la lámina siete del Tarot, el maestro de acción, que le haría saber al hombre del Kremlin lo que podía ocurrirle. En esencia lo que le había pasado a Litvinenko, si persistía en nombrar un sucesor tras su salida del gobierno en febrero del 2008 en lugar de convocar elecciones. En circunstancias normales no lo habría hecho, pero ahora era un modelo...

miércoles, noviembre 07, 2007

Los mundos que nos habitan

Yggdrasil, quiere decir árbol de vida y es una figura de la mitología del norte de Europa que representa el contacto entre varios mundos. Se dice que en sus raíces yace un dios que defiende a todos los universos de un dragón. He llegado a la imagen del árbol siguiéndole la pista a esta criatura fantástica que se me ha dado encontrar en varias pinturas de Paolo Ucello (1397-1475). Huxley de quien me he venido ocupando estos días, tiene algo que ver. Al mencionar a Ucello como el fabricante de un cristal que se podía identificar como la obra de arte inductora de visiones más grande que haya existido, despertó mi interés y me puse a ver sus pinturas. El renacentista representa en varios lienzos a un dragón que parece salido del actual juego de Dragon Balls. ¿Casualidad o inspiración de los creativos de juegos digitales?

En busca de información consulté "El libro de los seres imaginarios" de Borges y me sentí algo más orientada. Dice Borges que: "Ignoramos el sentido del dragón, como ignoramos el sentido del universo, pero algo hay en su imagen que concuerda con la imaginación de los hombres".

Salta a la vista que la mitología moderna no hace sino recoger los temas presentes en la pintura de los grandes maestros. Basta mencionar los video juegos o algunos capítulos de Harry Potter. En cuanto al árbol de la vida, creo que al intentar poner en comunicación los mundos que nos habitan, salta siempre alguna chispa. Si ese fuego tiene que ver o no con la historia de algún dragón, es cosa que le toca decidir a cada quien.

martes, noviembre 06, 2007

Puertas en el muro

Hoy me di con la relación nada casual de Aldous Huxley (1894-1963) y William Blake (1757-1827) poeta y escritor también inglés, respecto al tema que Huxley llamaba la mente visionaria. Un logro de esa zona de la psique tan poco interesada en la acción y por lo mismo en la vida cotidiana, que el autor de "Las puertas de la percepción" descubrió gracias a la mescalina. Para Huxley este nuevo mundo mental transfiguraba toda experiencia convirtiéndola en éxtasis. El cosmos aparecía como un entretejido de armonía, belleza y misterio. Deduzco que se inspiró en un párrafo de Blake que acabo de leer: "Si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna".

También crítico de arte, afirmaba Huxley que la luz de ciertos paisajes cumplían con transportarnos a las remotas regiones del divino No-Yo. Precisamente por su fulgor, recomendaba andar con cuidado. Una prolongada estadía en los paraísos de la experiencia visionaria significaba peligro. ¿La razón primordial? Antes que contemplativos, estar atareados era la ley de nuestro ser.

Podría decirse que en virtud de una confianza ajena al miedo, Huxley no vivió sino visiones bienaventuradas. Muy distintas a las alucinaciones de los esquizofrénicos a los que mencionó en otro de sus libros: "Cielo e infierno" (1956). El sufrimiento de la locura les hace rogar volver alguna vez a la tranquilizadora trivialidad de la experiencia cotidiana. A los esquizofrénicos decía Huxley, hasta el cielo les parece aterrador.

Las creencias del escritor no sólo continuaron a lo largo de su vida, en su lecho de muerte Huxley pidió a su segunda esposa que le administrara una dosis de LSD, químico que en virtud de su recorrido le inspiraba mayor simpatía que cualquier sedante. En este caso las puertas que al decir del visionario solemos buscar para aligerar el muro que habitamos, no serían de vaivén. Extraño pensar en su deseo de administrarse una psicodelia de ida no más...

Imagen: William Blake.