miércoles, enero 13, 2010

Musicalizar abusos

Un joven me habla del proyecto de comunicación que piensa poner en marcha. Está en clave de humor y entiendo que bien podría constituírse en un recurso del ciudadano y/o consumidor para defender sus derechos. Con la atención puesta en los vaivienes de la comunicación en Internet, el emprendedor ha tomado nota del suceso de la canción colgada en Youtube por el canadiense Dave Carroll. La desventura del músico se inició al embarcarse en un vuelo de United Airlines en la ruta Halifax-Nebraska y ver desde la ventanilla de su asiento el trato que recibía su muy querida guitarra marca Taylor. Un operario la hacía volar por los aires presumiendo que uno de sus compañeros la recibiría intacta antes de depositarla en la bodega de carga del avión. La maniobra no resultó y el equipaje tuvo un prematuro aterrizaje con efectos sonoros que aunque Carroll no alcanzó a oir, mantuvieron su imaginación en vilo hasta el momento de bajar a tierra y reclamar su preciado instrumento. Sus temores eran fundados. Insista usted entonces en el daño de la carga, clame, suplique y nada. La última respuesta de cualquiera de los empleados de la aerolínea fue siempre un no. Nadie rompió aquí nada. Carroll se tomó su tiempo antes de hacer una letra del hecho, musicalizarlo, y con otra Taylor seguramente, cantarlo para colgarlo en Youtube. El desenlace fue la ola de identificaciones que generó, al punto que United tuvo que oir el reclamo de Carroll y reparar su falta con un monto apropiado. Todo el relato para que se enteren ustedes del nuevo oficio. ¿Y tú a qué te dedicas? Musicalizo abusos. ¿Musi-qué? Una buena salida para poner en evidencia el error de cualquier mega institución, esa suerte de monstruo sin rostro visible que con su culto a la insensibilidad no es raro nos coloque en el papel de indefensos insectos a la manera kafkiana.