jueves, diciembre 11, 2008

No voy a dar mayores explicaciones


Uno permanece en el mundo literario con el que se topó en su última lectura sea unas horas, unos días, o en alguna ocasión buena parte de la vida. Tomada nota de estas variaciones temporales, el personaje entrañable que hemos encontrado en el camino comienza a jugarnos una pasada. Nos acompaña incluso en la vida de todos los días. De pronto nos encontramos metidos en sus zapatos y todo es como si lo hubiera hecho él, digo el fulano digo la fulana. Tan humanos como solemos a veces olvidar que somos, logramos entonces que salgan a la luz nuestros múltiples matices. Los retazos de maneras de ser que no cuajaron acceden ahora solícitos al llamado silencioso que ha provocado en nosotros la buena lectura. No es ésta una historia gótica de múltiples personalidades, pero me he quedado con los ojos de Christopher (el post de ayer) el chico que se embarca en una investigación para descubrir no sólo quién había asesinado al perro de su vecina, sino ciertos horrores familiares. Las imágenes de Grimanesa Amorós artista peruana residente en Nueva York, me llevaron a admitirlo. No voy a dar mayores explicaciones.

Imágenes: Grimanesa Amorós.