
La idea esta vez, tiene que ver con el estilo personal para resolver una situación grupal difícil. Es así entonces que los del lado A, aunque fuera con incomodidad y turbación, se detienen ante los hechos para desmenuzarlos, mientras que los del lado B los desatienden al punto de decirse aquí no ha pasado nada. Acto seguido dejan de hablar ( y de pensar según aseguran) en el asunto. Su elección es lo que ellos mismos llaman, pasar la página.
Mis personajes evidentemente se enfrentan y sintiéndome yo parte del mundo A, los observo en este caso, sin querer pasar la página. Lo mejor que podría ocurrir con los de B me digo, sería suscribir la línea del poema de Rene Daumal, a los misterios algunas flores. A los del lado A en cambio, les atribuyo otro verso del mismo Daumal, a los que no me creen la locura por la música. He aquí sin embargo, que el entorno de mi juego, siempre más complejo que la figura A y B, me hace sonreir ante los recursos a los que podemos echar mano para sobrellevar los desencuentros.
Imagen: Fabian Laghi.
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