martes, mayo 19, 2009

Coco, antes de Chanel

Se estrena pronto una película sobre una niña huérfana que pasó su infancia pensando solamente en cuánto le gustaría ser amada. La cineasta Anne Fontaine da una mirada a la vida de la pequeña Gabrielle Bonheur, como se llamaba la diseñadora de modas Coco Chanel antes de convertir su nombre en una marca. La francesa logró imponer los pantalones femeninos como una prenda elegante, el uso del pelo corto y lanzó al mercado el perfume que llevaría su alias. La quinta prueba que le presentaron le gustó y la esencia floral quedó bautizada con el número cinco. Curioso que el poster de la película en la que la actriz Audrey Tatoo fuma encarnando a Coco Chanel, una fumadora empedernida, haya sido vetado en Paris. Si los seres de carne y hueso no pueden ponerse un tabaco a la boca en lugares públicos de la Ciudad Luz, tampoco puede hacerlo una criatura de tinta y papel. Me encontré con la película `Coco antes de Chanel´buscando imágenes de la pintora que le hizo un retrato a la modista aquí abajo. Recordé entonces que Capote había escrito sobre ella y como suele, me gustó volver a la agudeza del escritor, en este caso para describir la fuerza que anima a alguien que logra el reconocimiento. Lo que se dice también, la ambición de quien se hace un lugar en el mundo (se vuelve con ello famoso, y Capote sabía puntualmente de lo mismo). Lean ustedes el fragmento del retrato de Coco por Truman: "(...) la tensión de su tirante cuello: recuerda a una planta, una vieja y resistente planta perenne que se alza todavía, aunque ya está un poco seca, hacia el sol del éxito que florece invariablemente en el gélido cielo de la ambición para esos seres inconsolables llenos de talento, ebrios de deseo y alimentados por la vanidad, cuya implacable energía propulsa la maquinaria que arrastra al aletargado resto de los mortales".
Imagen: Retrato de Coco Chanel por Marie Laurencin. El autor de la foto aquí arriba se me ha refundido.