miércoles, junio 04, 2008

Más acá de la política


Vengo del conversatorio sobre la muestra del peruano Santiago Quintanilla "Lo mejor está por venir" en la galería 80m2 de Barranco. El artista de venticinco años deja en la atmósfera un título de diversas resonancias. A su edad, al tiempo que se termina la carrera elegida se inicia una vida profesional que conllevará, en algunos casos de manera más conciente que en otros, elegir el lugar que se ocupe en la sociedad. Yo haré la revolución, yo seré creativo, haré dinero etc. Quintanilla parece optar por la crítica social con ojos de sociólogo, sin hacer a un lado el corazón creativo de un individuo de su generación. En la colección de titulares de diarios limeños intervenidos con pericia gráfica hay lugar para el individuo que imagina. El artista irrumpe en la solemnidad de hechos ciertamente graves, con un humor que no termina de formarse en el medio. Por aquí, al menos en la tv. los cómicos o se trasvisten o nada. Quintanilla muestra que aún en medio del dolor, a más de hacer chistes existen tanto el humor como la fantasìa.

No es poco lo que ha ocurrido el último cuarto de siglo en esta parte del mundo. Hemos salido de una dictadura y de un par de fenómenos naturales de envergadura. La llegada de la corriente del Niño productora de lluvias con su alza inédita de temperatura en 1983 y un terremoto el año pasado. La ilusión de fusionar el juego y la observación de hechos ciertamente difíciles acompaña la muestra de Quintanilla. Con el título ironiza la oferta del lenguaje político. "Lo mejor está por venir", mientras que sus imágenes dan cuenta de una vida en la que hubo también indudablemente mucho de bueno. Mientras algunos se empeñaban en destruir incluso la vida cotidiana con bombas, apagones y desabastecimiento de agua en la ciudad crecían niños dispuestos como Quintanilla, a buscar matices. Que la infancia del artista se haya acompañado de la lectura de historietas, comics e iniciativas para jugar en medio de los apagones aparece hoy en su lenguaje creativo.

Quizás no alejamos de la inmovilidad a la que nos sometió el pensamiento de décadas pasadas, aquel que quería ver la vida sólo como un hecho político. Al mismo tiempo, de la risa monocorde del chiste televisivo. Bienvenidos el humor y la fantasía.