martes, junio 03, 2008

Retratos que delatan

Me entero por un correo a propósito de las novedades en el mercado del arte internacional, que China se ha colocado en tercer lugar en materia de subastas de arte contemporáneo. Ha desplazado a Francia ubicándose detrás de EE.UU y Londres. Vaya, ¿me importa la noticia? Estrictamente no, pero no deja de interesarme conocer las imágenes de los nuevos artistas cuyos precios suben como la espuma. Encuentro lo dicho en la serie de imágenes de Zhang Xiaogang (1958), una suerte de pintura basada en la imitación de la fotografía. Al autor le interesa el momento del retrato familiar que hasta hoy expresa el deseo de aparecer ante los propios ojos y ante la mirada de los otros en una postura bastante más formal que la del cotidiano vivir. El ojo del fotógrafo por lo general cómplice del deseo de silenciar las muy humanas turbulencias que recorren a cada familia, hace el click en la superficie calma del encuentro entre individuos vinculados entre sí por razones de sangre.

Me trae a la memoria a una paciente a quien entrevisté en mis años de estudiante de psicología. Le atormentaba la infancia que había vivido, en particular la violencia de su padre y cómo solía expresarla en el momento previo a cualquier foto familiar. La perspectiva de salir retratado significaba para el hombre una tensión insoportable que trataba de digerir impartiendo órdenes sobre el comportamiento de cada una de sus hijas e incluso de su esposa. El clic debía reunir a su familia en la actitud que su fantasía se lo exigía.
Para Xiaogang, la denuncia sobre la falsedad del momento se materializa en el color o en las manchas que agrega a los rostros de sus retratados. El pintor que creció en los tiempos de la Revolución Cultural, se interesa además en el modo en que una generación transmite a la otra sus anhelos. De seguro que la tarea de quien decide forjarse una psique propia, es tomar conciencia de las huellas que quisieron dejar en nosotros quienes nos precedieron. Se trata de hacerlas propias o de hacer también que como la espuma, se diluyan en la atmósfera.

Cuesta, vaya que sí, tanto como ahora los cuadros de Xiaogang. ¿Será que saber que delatan motiva a los coleccionistas?