viernes, septiembre 15, 2006

A tres grados de la verdad

Odilón Redón
He estado siguiéndole la pista al tema del arte en “La República” de Platón”. Les recuerdo a uds. que el personaje central del libro es Sócrates, un sujeto no grato a los ojos de las autoridades griegas. Fue acusado de cuestionar el orden social a través de sus diálogos y condenado a muerte. El maestro bebió entonces un veneno llamado cicuta y murió en estado de serenidad.

Sócrates no admitió el arte en su estado ideal de hombres sabios. Eligió en cambio, una educación que diera máxima importancia a la gimnasia y a la música. A su juicio, el alma joven debía encontrar la armonía de cuerpo y alma y no podía conseguirla vinculándose a una actividad que lo atara al mundo de los sentidos.

El arte, dice Platón a través de Sócrates, nos seduce. Nos ancla en los aspectos contrapuestos a la reflexión, haciéndonos sintonizar con los aspectos más emotivos y apasionados de nuestra naturaleza. Exponerse pues, a la poesía, a la pintura, o a la expectación de obras dramáticas, significa alejarse de la posibilidad de construir un espíritu fuerte y aguerrido. Lo contrario a la permanente aspiración al mundo de las Ideas, es decir al mundo de la verdad, el bien y la belleza.

Es así que el artista, según se lee en uno de los pasajes de "La República", se sitúa a tres grados de la verdad. Imita lo que otros hacen, pero no es capaz de producir él mismo. El diálogo que descubre el por qué, parte del ejemplo sencillo de una cama. Observa Sócrates que hay tres clases de camas. Una que está en la naturaleza y cuyo autor es Dios. La segunda, la que hace el carpintero y la tercera que es obra del pintor.

No niega que si llegara a la ciudad imaginaria de Sócrates un artista, correspondiera aplaudirlo. Terminada su presentación se podría incluso derramar perfumes en su cabeza, pero despedirlo.

Me ocupo de pensar como pedía Platón, pero para alejarme de su planteamiento. Al parecer, en tiempos tan tempranos como los que vivió el griego, la pura razón no había dado cuenta todavía de sus fracasos. Necesitamos experimentar emoción, a veces incluso, la sensación de debilidad en la que nos coloca.

1 comentario:

Eloísa dijo...

Totalmente de acuerdo con tu final. Pienso que además nos conocemos, y conocemos a los demás, a través de las emociones. Lo que las estimule nos hará disfrutar más del mundo. Creo que hay muchas cosas que no se pueden expresar mejor que con música, poesía, pintura... No todo tiene el lenguaje de la razón y la palabra. ¡Por suerte! Un abrazo.