lunes, octubre 30, 2006

La intimidad presidencial


Lima ha estado pendiente de las declaraciones del presidente García en torno a su hijo ilegítimo. Aguijoneado por la prensa, el líder del gobierno se presentó en la tele para decir que el pequeño Federico, hoy de un año ocho meses, había nacido de su romance con la ciudadana (sic) Cheesman Rajkovic. El adulterio quedó a un lado al sostener que la relación había tenido lugar cuando estaba separado de su esposa Pilar Nores, actual primera dama de la nación.

Bien por el presidente si se piensa que la paternidad irresponsable tiene tantos adeptos. Es posible que su actitud genere una corriente de reconocimientos y salidas a la luz de otros “tapaditos”; sabe dios cuantas autoridades del ejecutivo estarán en las mismas, pero no tenemos qué tragarnos todo lo que oímos y menos cuando la sinceridad responde también al cálculo político.

La afirmación del mandatario respecto a que no tenía vida privada porque personificaba a la nación y que los peruanos debíamos saber todo lo que atañía a los aspectos de su vida, desdibujó su pretendida actitud descongestionada. Basta decir que no tenemos la menor idea de por qué optó por una relación a corto plazo, decidiendo agregarle el vínculo de un hijo, ¡si tenía ya cinco!

A mi entender sin embargo, nuestro interés frente a las complejas decisiones concientes o inconcientes del alma humana debe retroceder frente a los derechos a la intimidad del otro. La privacidad sigue existiendo a pesar de los cambios del mundo actual.

Lo que no puede ignorarse es el nuevo papel de la mujer en el juego amoroso. Más que seducida, la ciudadana Cheesman Rajjkovic aparece como una mujer que decidió afrontar las consecuencias de un embarazo deseado. En cuanto a la primera dama, más que una mujer del siglo pasado dispuesta a silenciar las faltas de su conyuge, hace pensar en la compañera de un individuo a quien comprende, disculpa y ha decidido seguir acompañando.

Imagen: Martín-Muñoz
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1 comentario:

Olga dijo...

La pregunta que me hago es que pasaría si la primera dama, con García al costado, informara al país que un caballero de "altas cualidades" la ha embarazado... sería el presidente, así como ella, un individuo que la comprenda y la siga acompañando???