viernes, julio 13, 2007

La escena norteamericana

Las imágenes de Edward Hooper (1882-1967), muestran otra Norteamerica. La menos exitosa, la más vulnerable, la que descubre sus heridas. Quien sabe un epílogo al enfrentamiento entre el ejército de los buenos estadounidenses y los malos pieles rojas, según nos han querido dar a entender las series de TV.. La misma que tras la fiebre del oro limitó a los indígenas a espacios llamados reservaciones. ¿Para qué todo? La pintura de Hooper devela el lado oculto de la aventura norteamericana. El hombre conquistaba la tierra sin conquistarse a sí mismo.

Su estilo realista detecta el aislamiento en casas edificadas en medio de paisajes inconmensurables o en los rostros y actitudes de quienes habitan las ciudades. El interior de un hogar, de una oficina, de un hotel, de un restaurante o de un bar albergan seres que expresan melancolía. Es que no pueden/no quieren/no saben comunicarse.

¿En qué andas? En nada, parece decir el hombre que atiende una estación de gasolina. La misma respuesta de la mujer que toma café en una mesa solitaria, del grupo expuesto al sol o incluso de la acomodadora de un cine que tras conducir a los clientes a sus butacas se apoya contra la pared absorta en sus pensamientos. Con ella no es el espectáculo.

El pincel de Hooper se mantuvo figurativo a través del tiempo. El pintor pasó por alto las innovaciones estilísticas que recorrieron la primera mitad del siglo XX, y aunque tardó en ser reconocido logró un lugar entre las misma vanguardias. Se le ha identificado como uno de los más importantes miembros de la American Scene, movimiento artístico que en los años cuarenta y cincuenta se dedicó a representar aspectos de la vida estadounidense.

A no dudar, ésta es otra escena que la que suelen exportar muestros vecinos del norte. Sólo cuando no pueden evitarlo nos enteramos del drama que viven sus escuelas.

3 comentarios:

Carlos el baterillero dijo...

Buen día Lichi

Creo unos posts atrás, escribiste algo acerca de que muchos eventos nos salen al encuentro de forma intempestiva,. Como que el destino, la casualidad, la cocincidencia, nos agarran como de sorpresa.

Te digo lo anterior, por lo del post sobre Edward Hooper. Estuve ayer en la noche, husmeando en la librería Crisol y al mirar los libros de arte, había una ruma de los Taschen...el 1ro de ellos, era justamente de Edward Hooper y mostraba la foto del post tuyo que había leído en la mañana.

Le dije a mi esposa sobre el cuadro y sobre el pintor...es decir, me "lucí"...luego le conté que lo leí en vistaflaca...yo lo llamé casualidad, que entre todos los títulos de Taschen, estuviera justamente este encima de la pila de libros...mi esposa me dijo, no es casualidad, es Dios.

Saludos
Carlos el Baterillero

Lichi Garland dijo...

De verdad una alegría compartir casualidades gratas.Gracias Carlos. De paso, ¿podrías contar el por qué de lo de baterillero?

Carlos el baterillero dijo...

Hola Lichi

Hay una revista en inglés, de nombre Battery Man, que yo traduzco como: El Baterillero. Es una revista que trata el tema de baterías, pilas y acumuladores.

Mi especialidad justamente es esa, trabajo con baterías y pilas y por eso me identifico como El Baterillero (tal como la revista).

Si tienes una consulta sobre baterías(automotriz ó de uso electrónico) ó sobre pilas, pues espero poder ayudarte.

Saludos y buen día
Carlos el Baterillero