

El estilo de Matisse (1869-1954) desconcierta porque escapa a las clasificaciones, y no podría ser de otra manera dado que al artista le interesó siempre investigar en toda dirección. A él mismo lo asustaban sus experimentos. La crítica lo identificó como cabeza visible de todos aquellos que usaban el color de manera salvaje, fauve. Sin embargo sus hábitos eran calmos y en ningún sentido violentos.
Me pregunto qué decir del pintor que no digan ya los tempranos títulos de sus pinturas. "Lujo, calma y voluptuosidad", "La dicha de vivir", "La ventana abierta a Collioure", "Armonía en rojo". Un crítico llama "franja matissiana" a la producción de Matisse comprendida entre 1908 y 1911. El color sin sombras comenzó entonces a funcionar para su pincel como criterio unificador de objetos y planos.
Lo que importa es "la coordinación de ritmos controlados" decía el mismo Matisse refiriéndose al color como un ritmo. De allí probablemente, que le interesara la danza que tantas veces representó como un movimiento individual o de grupo. Las figuras que forman un círculo en un entorno de colores acentuados, el verde, el azul, el rosa-amarillo de los cuerpos y el negro que no es color, deben ser sus trazos más conocidos.
Pero al francés le interesaba también el jazz como un elemento inspirador de sus caprichos cromáticos. Más tarde surgirían las líneas curvas, el arabesco de reminiscencia oriental y el pegote. La vida de Matisse terminó cuando se encontraba absorto en recortes coloreados, papiers decoupés.
Se menciona a Picasso el destructor de la forma, como antagonista de Matisse que hizo lo propio con el color. El polo norte y el polo sur de un siglo que se inició de manera explosiva. Todo un juego para la imaginación, pensar en el grito de alarma de la crítica en el Salon de Independientes del otoño europeo de 1905. Los salvajes y Matisse a la cabeza, habían tirado al público un tarro de pintura. ¡Bestias, fauves!
Sï pues, a eso se llamaba entonces locura...
Un amigo me cuenta de un nuevo software que le permite modelar imágenes y animarlas. Me gustó ésta. Digan ustedes si les sugiere revisar la historia de David y Goliat, si describe el futuro del TLC (Tratado de Libre Comercio) entre el Perú y EE.UU.; o si hace ver la necesidad de andarse con cuidado en materia ecológica. ¿Vieron lo que le pasó a Homero Simpson por polucionar una laguna de Springfield?
Imagen: José Antonio González, (JOGOLA).
Yo no voté.Y como si recién me desayunara me he dado un tiempo en estos días para mirar las nuevas imágenes que tendremos en adelante, toda vez que se mencionen las siete maravillas del mundo. En mi experiencia resultaba más probable que las edificaciones de la antiguedad salieran a la luz cuando alguien emprendía contra un tercero para decir, ¡se cree la octava maravilla!
¡Bueno! Quién sabe en qué momento se rompieron las negociaciones entre la UNESCO y New Seven Wonders, la organización creada por el suizo Bernard Weber, ¿para reactualizar nuestro recuerdo borroso de los libros escolares?
Su proyecto comenzó siete años atrás y cabe suponer que desde un inicio tuvo como colaborador al ex- director de la UNESCO, el español Federico Mayor Zaragoza, y a una plana de arquitectos. ¿Serían siete? El número en cuestión aparece como un elemento decisivo en la gestión. Tiene una presencia constante en los afanes de la civilización, dado que inspiró a judíos y a católicos, amén de corresponder al número de los oceános, los enanos de Blanca Nieves y las vidas del gato. De allí que el griego Antipatro de Sidón cantara la belleza del mismo número de edificaciones en el mundo antiguo.
Se esperó pues la llegada del año propicio, el 2007. El amor a la camiseta de los países que participaban con un monumento hacía crecer el valor sentimental de la propuesta. A nadie se le pedía que a través de Internet o del teléfono diera una opinión de experto. Una bien articulada difusión iba al ritmo del chorreo que se producía del bolsillo de la fundación. ¿A que no dan con el monto de la inversión en euros? ¡Siete millones y medio!
La intención de Weber de despertar nuestra sensibilidad a la belleza no puede discutirse. Que haya ganado con su iniciativa tampoco. Ni fu ni fa me causa que se le señale como un aventurero, ni como un aprovechador por haber logrado que la transmisión del evento el 07-07-07 fuera cubierta por más de ciento cincuenta canales de todo el mundo.
Mi reclamo apunta a que su capacidad para activar la actitud globalizada de una parte del planeta, se detenga con un envío de imágenes al espacio sideral. ¿Por qué no continúa? Por favor don Weber, sea usted tan amable de convocar con esos votos que maravillan nuestros mejores deseos: Que disminuya la pobreza, que haya paz en el globo y en los siete años venideros, ¡hágalos realidad!