miércoles, julio 02, 2008

Pétalos y contracultura


Pagaba el precio del barullo por haber instalado mi laptop en el ambiente familiar donde uno de mis hijos veía un programa en la tv.,pero obtenía a cambio la posibilidad de pasar un rato con él. Total no necesitaba yo una particular concentración para encontrar una imagen en mis archivos. Además, dado que mi consanguíneo y yo solemos intercambiar opiniones sobre las perlas de los mensajes televisivos abría la posibilidad de que me hiciera algún comentario divertido. Resultó. ¿Has visto la publicidad de los pétalos cubre pezón?, me interrogó. La verdad que no, respondí. No entiendo por qué muestran la mama y ocultan el pezón. ¿Será cosa de la censura?, agregó.

Interrumpí mi tarea para ver el comercial que estaba empezando y la verdad es que no supe qué responder. La razón no era ciertamente funcional. Se puede pensar que si se vende cualquier tipo de cubrecama se verá la superficie donde se instalará. Aquí no. Una mano femenina cubría el propio seno sin dar cuenta ni del rostro de la propietaria ni de su protuberancia. Toda una ficción ésta la del contacto del pega-pega en la piel. Uno de tantos modos que pasan por ser naturales y que se aceptan así no más.

¿Habrá que coincidir con la descarnada afirmación de orientación lacaniana sobre la pantalla? Encontré la referencia en "La bella carnicera" publicación de la Nueva Escuela Lacaniana de Lima (NEL): "...frente al aparato televisivo...suponemos que un deseo propio nos anima y que somos en eso libres de elegir, lo que ignoramos es que, por el contrario, es la pantalla la que nos mira, la que nos busca y la que persigue nuestro acuerdo para que concedamos lo que nos pide..."

¿Y qué nos estarán pidiendo lo susodichos pétalos? De entrada que nos sumemos a la creencia de que el erotismo es sólo uno. Adaptarse a él (a la moda) no tiene nada de incómodo, sin descartar que usar esa suerte de parche preserve la intimidad (esa porción que no se ve). Cada uno de los cubre pezones "es fácil de usar y cómodo de llevar, quizá te olvides de que los tienes". Todo muy bien todo muy fino. La estrategia es no pelearse ni siquiera con las aguerridas feministas de los años sesenta. Hay un entre líneas a las quemadoras de sostenes en esta última invocación: "Luce tu perfecta y natural forma y siente la libertad de ir sin sujetador".

Felizmente o no, para algunas jóvenes queda la posibilidad de plegarse al pensamiento de la contracultura. Miren no más la provocación de la británica Sarah Lucas.