martes, julio 08, 2008

Resina hereje

"Lima la horrible"(1964) ensayo de Sebastian Salazar Bondy entra a escena con la última intervención plástica de Cristina Planas. Quién sabe, la obra del periodista peruano reaparezca solamente en ese único acto de tinte teatral que no termina de representarse en nuestra psique. Aquel de una ciudad cuya discriminación silenciada se prolonga en la indiferencia hacia todo lo que sea verse a sí misma. Sincerar almas y mentes a través del lenguaje se ha topado siempre con el impedimento de prejuicios y tabúes. Al decir de Salazar Bondy, los sostenía una nostalgia anclada en el pasado incaico o colonial. La posibilidad de ver claro se ha escurrido incluso en afirmaciones de signo contrario: Al pan pan y al vino vino. ¿Qué limeño antiguo no esgrimía la frase cada vez que podía?

Cristina Planas, la escultora, termina de dar forma a sus cinco figuras de resina y las lanza a la calle. El lado indagador de la artista quiere ver el efecto en la población real. Planas, la escritora, acompaña a su vez la incursión de sus personajes de textos. Deja en claro que ha escogido para su ciudad un nombre de pila que apela incluso auditivamente al ojo del observador. Lima es La Horrible. Su resina hereje, falta de fe en una apariencia que asfixia, recita en el folleto de la muestra que presentó en la Galería 80 m2: "La Horrible se transforma en pelea de combis y grita: claxon, insulto y tránsito, cuando está tranquila suena a pito, falta de papeles, y sencillo de peaje".

En lo que a mí concierne y para no espantar el turismo diré que en Lima se come rico y que por aquí andamos los que la queremos aún sin la consigna de taparnos los ojos.