martes, abril 24, 2007

Basta de profetas

Recién veo "Una verdad incómoda", documental de Davis Guggenheim cuyo protagonista Al Gore, se ha convertido en una figura emblemática de la lucha contra el calentamiento global. Dicho sumariamente, el documental sostiene que los deshielos, las sequías, así como un sinnúmero de enfermedades y la necesidad de migrar de zonas afectadas por razones climáticas van a resultar muy pronto insostenibles. La película que obtuvo un Oscar en febrero último, muestra la devastación producida por la contaminación con cifras que por momentos resultan reiterativas y de una solemnidad profética.

Es así y no puede ser de otra manera dice Gore; sin impedir que sus maneras de investigador documentado y de hombre sensible frente al destino de la humanidad provoquen ironía. Sus opositores (y no todos son seguidores de Bush), le han sugerido un lema para cuando postule a las elecciones presidenciales de su país el 2008: "Votádme o morid".

Me pregunto por el papel mesiánico que parece calzarle tan bien al hombre de Clinton que reside hoy en la ciudad de Nashville, Tennesse. ¿Acaso el desarrollo de una información es la herramienta idónea para el cambio de mentes y voluntades humanas? Es sin duda más común oir aquello de "te lo dije y te lo advertí" sobre lo ya consumado. A lamentar porsupuesto que el estribillo fuera de verdad nuestro último mensaje sonoro.

Me inclino a pensar que el tono conminatorio de ¨Una verdad incómoda¨ no va en la dirección adecuada. Tengo presente que la civilización occidental y cristiana inculcó a sus miembros la esperanza en un reino que no es de este mundo. ¿De donde la motivación para preocuparse en sentido contrario? Me viene también a la cabeza que Jesús, personaje religioso con quien simpatizo secularmente, predicó el bien y fue crucificado. Y que varios siglos antes, Sócrates tuvo que beber cicuta acusado de querer subvertir el orden establecido con máximas del tipo, conócete a ti mismo.

Una salida a tal embrollo podría ser  la negociación. La formación de hábitos como tarea de padres y educadores, aunque el mundo siga patas arriba. El trabajo de pequeños grupos con una agenda acotada y libre de los grandes discursos. Una apuesta por una utopía consciente que prescinda de culpabilizar a los que no piensan como nosotros. De eso hemos tenido bastante y de profetas, para mi gusto, también.

Podrían tener además, la piel de oveja...ser escépticos es un derecho.

3 comentarios:

Eloísa dijo...

Lichi, yo el documental no lo he visto, pero me daba en la nariz esto que estás comentando, no sé, no me llamaba ni ir. Desde el principio me ha resultado electoralista, no dudo del contenido, que seguro que dice grandes verdades, pero de la figura de Al Gore propagando esa verdad por el mundo... Es la primera opinión que leo que cuestiona a Gore y me alegro de leerla. Un abrazo

Anónimo dijo...

Compré la película con interés por el tema, pero ¡ups! confieso que me quedé dormida...

Lichi Garland dijo...

Gracias Eloísa por la compañía. Y mira que según la anónima aquí al costado la "pela" hasta hace dormir. Un abrazo también.