jueves, octubre 16, 2008

Un arte que cuenta con el espectador


En buena cuenta, si el espectador no participa en la experiencia estética, ésta no llega a tener lugar. He aquí el modo en que se han transformado las artes visuales a lo largo del siglo XX, bajo el padrinazgo de Marcel Duchamp. El chileno Gonzalo Díaz (1947) lo sugiere con su presentación para el Documenta XII realizado en la ciudad de Kassel el año que pasó.

Su instalación´Eclipse´consistía en la proyección de un rayo de luz sobre la pared, el cual dejaba ver el texto escrito por el artista, sólo si el espectador se detenía para dejarlo al descubierto con su sombra. ¿Y cuál era el texto? Como se lee en la superposición que he colocado más abajo en español (el original era en alemán): "Vienes al centro de Alemania sólo para leer la palabra arte bajo tu propia sombra". Cómo dudar de que el término Arte dejó hace ya tempo de significar un marco que contiene una pintura o el volumen de una escultura cuya base es un soporte que hace de pedestal.
Me puse a pensar en el tema ayer que recorrí el Museo Italiano donde entre otros autores, se exhiben esculturas de Rodin y Dalí traídas de Mexico. Ambos artistas moldearon el bronce para dar a luz sus figuras. Que las piezas del catalán parezcan salidas de un sueño no impide que como en el caso del francés, estén hechas para un espectador al que le corresponde contemplaralas. En el arte contemporáneo en cambio, estamos viendo que se ha abierto la posibilidad de un arte relacional. Si en algo coincide con el modelo anterior es que el proceso no proyecta un significado único. Difiere sin embargo, en qué hoy el arte se debe pensar, al menos si se quiere disfrutar de la experiencia.