miércoles, enero 10, 2007

Perú, capital Inca Kola

Podría ocurrirnos. La población francesa de Vergeze, una ciudad que hay que encontrar con lupa en el mapa del país galo, ha decidido reivindicar el nombre de la marca que indirectamente la ha hecho conocida a nivel internacional: El agua natural Perrier. La intención es dejar de llamarse Vergeze y comenzar a ser reconocidos como Perrier. A fin de cuentas, el líquido del producto es extraído de un manantial local que data de tiempos remotos. El pero es que a los dueños de la marca no les hace gracia, así que el asunto se ventila en los tribunales.

No vaya a ser que a alguien se le ocurra proponer reemplazar el nombre de Lima por Inca Kola, la chiclosa bebida nacional, que desde que encontró la fórmula para venderse como light aumentó notablemente sus ventas.

Al decir del publicista argentino Alberto Borrini, la oleada de querer llamarse Nike Rodríguez, Reebook Pérez o Adiddas González arrecia con furor. Hay incluso empresas bisoñas que promueven campañas del tipo, llame a su hijo con el nombre de nuestra marca y recibiriá unos cuantos miles de dólares. Ojo, sólo los diez primeros.

Quo Vadis, digo, o lo que es igual, adonde vamos. Agrego, Yuyachkani, el nombre de la agrupación teatral peruana que en quechua remite a "estoy pensando". ¿Y se puede hacer otra cosa que dejar hacer y dejar pasar el poder del imperio y la globalización?

Toca potenciar el amor por lo propio, la identificación con nuestras grandezas y miserias, aún así, que dan gozo al alma. Por el momento, antes que las ideas grandes y pequeñas, la comida y la bebida locales tienen la palabra.

Imagen: "Los músicos ambulantes" de Yuyachkani

2 comentarios:

Carlos A Quiroz dijo...

Me gusto el articulo. Pero no tenemos que repetir todo lo que se hace en Europa no? hay que crear desde adentro tambien. Mirar hacia atras de los cerros, hay todo un mundo de iniciativas. Buen blog!

Lichi Garland dijo...

Al precer estamos creando desde dentro en materia gastronómica y tanto desde los cerros como desde la costa. La cocina ha tomado la delantera a una urgente ingeniería social de las ideas.Gracias por el comentario.