martes, enero 23, 2007

Sexualmente hablando

Una cosa es usar la propia fantasía como materia prima para una novela y muy otra, escribir sobre la fantasía de un buen número de humanos respecto al sexo. Gore Vidal (1925), el escritor norteamericano de ideas políticas ultraliberales lo hizo en un volumen editado a inicios del nuevo siglo. He usado su vendedor título como encabezamiento: "Sexualmente hablando".

La publicación que reúne crónicas, ensayos y entrevistas me vino a la cabeza al leer una nota periodística sobre el premio que recibirá el peruano Jaime Bayly, el mismo que se inauguró con "No se lo digas a nadie", en Miami. Bayly será reconocido en mayo próximo, dizque por la lucha emprendida para lograr la igualdad de derechos de quienes se asumen como gays. Nunca he creído que esa haya sido su intención, pero en fin. La institución que le ofrece el premio es La Alianza Gay y Lésbica contra la difamación (Glaad).

A Gore Vidal un individuo que asumió su diferencia sexual en 1948, la palabra gay le produjo siempre urticaria. Prefiere decir maricón, aunque él mismo haya insistido en su naturaleza bisexual. Su pareja por más de treinta años fue un hombre con el que convivió en la ciudad de Ravello, Italia. Howard Austen murió en el 2003 y G. V. se trasladó a Los Angeles, donde reside hoy.

Entre las opiniones más recalcitrantes del autor de "Myra Breckinridge", "Juliano el apóstata" y docenas de otros títulos, hay que mencionar las relativas al 11 de setiembre. A juicio de Gore Vidal, el plan de ataque a las torres gemelas era conocido por la administración Bush y si no lo detuvo fue para justificar la incursión el ejército norteamericano en Afganistán. A sumar como motivo del juego macabro de la mafia que preside el gobierno de su país, su codicia por el petróleo.

De la sexualidad
Para Gore Vidal la sociedad humana ha sustentado la necesidad de las relaciones heterosexuales, matrimonio incluído, con el norte de la supervivencia de la especie. Un argumento que debería renovarse dada la superpoblación del mundo. Los humanos estamos hechos para la poligamia y el ejercicio de la bisexualidad, así que si las parejas casadas mantienen su unión es más por respeto que por deseo. En los años setenta decía ya el escritor antitabúes que se empezaba a confesar lo que en verdad ocurría en la cama matrimonial.


Con el correr de los años, tanto el hombre como la mujer recurren a imágenes mentales para excitarse con un cuerpo que no les dice ya nada. Una manera de fingir en función de la ley y la costumbre. Ahí está el chiste en circulación. Luego del clímax ella le dice a él. "Te diré en quien estaba pensando si me dices en quien pensabas tú".

En una de las entrevistas de "Sexualmente hablando"fechada en los setenta, se nota la necesidad manifiesta de un grupo marginado como lo era el homesexual de hacer causa común. Larry Kramer, un activista gay que luchaba por medidas para ayudar a los afectados por el Sida, pide a Gore Vidal que deje de lado el tema de la bisexualidad. "Creo que lo que tenemos ahora son millones y millones de personas que se limitan a vanagloriarse de estar enamorados o sentirse atraídos por alguien de su mismo sexo...Sólo queremos tenerle a usted sin reservas y en toda la extensión de la palabra en nuestro bando".

Debe ser lo que ocurre con Bayly. Su imagen pública se convierte en un recurso para defender una causa. Termino con una observación del mismo G. V. en el prólogo de su libro. Alude a la confusión de que existen dos bandos, el bueno heterosexual y el malo gay. ¿Se trata acaso de intercambiar los adjetivos? Más bien dice Gore Vidal, de pensar en un sólo bando humano. Si cada quien tiene el derecho de escoger quien le despierta pasión, lo demás es política, deseo de coacción.

Imagen:Francesco Clemente

2 comentarios:

Eloísa dijo...

Me ha encantado el artículo. ¡Este libro me lo voy a leer yo!, no lo conocía. Es muy, muy común en todos los colectivos LGBT que muchos quieran que te definas: A o B; pero mal si decides decir: A, a veces B, quizás A+B, quién sabe. Se lucha por la libertad sin libertad, curioso, muy curioso. Si alguien dice: soy bisexual, o, mejor todavía, soy sexual; lo habitual es que unos cuantos contesten (o murmuren): no se acepta, ja, homofobia interna, todavía le queda camino por recorrer... Paradojas de la vida. Besos, Eloísa (ah, muy buenos también los reclamos visuales)

Lichi Garland dijo...

Que realidad tiene eso que dices de la lucha por la libertad siempre que seas libre de la manera que el grupo o la institución te impongan. Como la cosa va de ida y vuelta, hay que decir así no es, y seguir ahí para generar otra corriente de opinión. A fin de cuentas, con algunos grupos sentimos más química que con otros. Cariños Eloísa, voy a averiguar en la Muncipalidad en que va lo de los reclamos visuales.