miércoles, febrero 07, 2007

La madre de Arthur

Algo debió pasarle a Johanna la madre de Arthur para cancelar de tal modo la relación con su hijo conocido a secas como Shopenhauer, filósofo nacido en la ciudad de Danzig Alemania en un mes como éste el año 1788. Al suicidarse Heinrich, su esposo y padre de Arthur, Johanna decidió desligarse de todo rastro de imposición, incluída la de su hijo quien desde muy joven brillaba por su singular inteligencia.

Comenzó una carrera literaria que aunque no la ha hecho permanecer en la historia como novelista, sigue haciendo pensar en ella como una mujer que buscaba desarrollar un trabajo creativo más allá del quehacer doméstico. No pretendo atar cabos sobre la influencia de la actitud de Johanna en el agrio carácter de Arthur y su incapacidad para mantener una relación de pareja. Cómo olvidar la frase del filósofo: "La mujer es un animal de cabellos largos e ideas cortas. Sólo voy a transcribir la carta que su madre le envió, harta evidentemente de los juicios y opiniones de su hijo.

La novela de Irvin D. Yalom, "Un año con Shopenhauer" ha servido para interesarme en la vida de ambos personajes. Tal vez ocurra lo mismo con ustedes. Ah, en descargo de la observación sobre la mujer hecha por Shopenhauer, anoto aquí otras que más bien seducen.
1-La cantidad de rumores inútiles que un hombre puede soportar es inversamente proporcional a su inteligencia. 2-No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige.

La carta
Querido Arthur:
La puerta que cerraste ayer tan ruidosamente después de comportarte de manera tan incorrecta con tu madre está de ahora en más clausurada para ti. Parto para el campo y no he de volver hasta que sepa que te has ido...No sabes lo que es el corazón de una madre: cuanto más tiernamente ama, tanto más dolorosamente sufre los golpes de la mano que una vez adoró...tú mismo te has arrancado de mi lado: tu desconfianza, tus críticas a mi vida, a la elección de mis amigos, tu inconstante actitud para conmigo, el desprecio que tienes por mi sexo, tu falta de disposición para complacerme, tu codicia, todo eso y mucho más te dan a mis ojos una faz despiadada...Si yo estuviera muerta y tuvieras que habértelas con tu padre, ¿te atreverías a darle lecciones? ¿Intentarías controlar su vida y sus amistades? ¿Acaso te amó más que yo?...Mis obligaciones contigo han terminado. Sigue tu camino, no quiero saber más de ti...déjame tu dirección pero no me escribas, de ahora en adelante no leeré ni contestaré tus cartas...en fin...Me has lastimado en demasía. Haz tu vida y sé feliz como puedas.

2 comentarios:

Eloísa dijo...

Qué interesante, Lichi, gracias.

Lichi Garland dijo...

Que bueno que te interese Eloísa, y que reaparezcas. Al parecer el trabajo te tiene tomada. Un abrazo.