jueves, mayo 24, 2007

Neo Rauch, retengan este nombre

Durante 28 años, más de cien kilómetros de pared dividieron a ciudadanos de un mismo país. El muro de Berlín nació con una cerca de alambre el 13 de agosto de 1961 y se vino abajo, siendo ya un muro graffiteado en varios sectores, el 9 de noviembre de 1989. ¿Cómo vieron las cosas en
ese lapso los artistas plásticos que crecieron en las dos
repúblicas cuyo símbolo era la divisoria de cemento y ladrillo?

Por mencionar la ciudad de Dusseldorf, uno de los bastiones artísticos de la Alemania Federal, sus artistas se dedicaron a cultivar el experimentalismo. Del lado oriental, Leipzig se volvió más bien figurativa y practicó el realismo socialista. De aquí precisamente, de esta región cercana a Polonia y Checoslovaquia ha surgido la figura de Neo Rauch, el pintor que a sus cuarenta y seis años ha sido convocado por el Metropolitan Museum de Nueva York en una muestra que concluirá en octubre próximo. Su presentación es la de un hombre que hizo su arte bajo la influencia del muro.

Ostalgie, una palabra que mezcla oeste y nostalgia, parece reflejar hasta hoy los sentimientos encontrados de los ex-pobladores de la República Democrática Alemana. Que bueno derribar el muro se dicen sin olvidar las ventajas que obtenían en materia de vivienda educación y salud, durante su vida amuralllada. El sentimiento parece estar presente en la obra de Rauch. ¡Dios! que el ojo tiene que acomodarse para asentar la mirada en algún trozo de sus telas. Surrealista de sueños poco convencionales, también pop, y realista amigo del pormenor que evoca la utopía socialista, resulta definitivamente difícil de digerir.

Un crítico señala que sus pinturas causan malestar o adicción. Sin términos medios que valgan, hordas de compradores frecuentan la galería que promociona sus trabajos en Berlín, "Eigen + Art". La espectativa es conseguir alguno de sus cuadros, Leipzig se ha puesto de moda dicen. Rauch es considerado incluso el lider de la resurreción del joven arte alemán.

¿Qué dicen sus ojos? Lo que fuera, retengan el nombre de Neo Rauch. Es probable lo encuentren en algún juego de palabras cruzadas. Es ya un nombre de la contemporaneidad.

2 comentarios:

Violeta Rodríguez dijo...

Lichi, estupendo el artículo sobre Neo Rauch. si bien en el 2004 Berlín pude ver en algunas revistas su obra nunca pude ver una muestra de él.
Ostalgie es una maravilla y mas aún que esté en el Moma hasta octubre de este año.
Personas como Rauch son como una bocanada de aire fresco en un espacio cerrado poluto.
Me parece mas importante aún, luego de los graves resultados económicos a nivel laboral, social y educación que trajo la caída del muro no solo a Berlín si no a toda Alemania y luego la Perestroika. Rauch reinvidica a los retractores de la "invasión" post caida del muro Berlín.
La boda de tu amiga, considero que amerita que hagas un artículo-cuento al respecto. Me siento totalmente identificada y me rememora una situación vivida que a parte de otros motivos personales me hicieron huir al ver listas de ambos bandos que parecía interminables como algunas cuentas post compra en automercados, el vestuario etc. Pánico total y hida por el foro.
el Bosco es una de mis grandes pasiones, losonsidero el primer surrealista del mundo occidental.
Lichi espero que en julio podamos tomar un café celebrando el aniversario de este blog. Exitos, Violeta Rodríguez

Lichi Garland dijo...

Violeta, ¡bienvenida! y gracias por tus líneas. Un sí a las bocanadas de aire fresco.Que venga el café, un abrazo.