miércoles, mayo 09, 2007

¡Sin achicopalarse, guey!

Achicopalarse igual no acobardarse, no atemorizarse, ni arrugarse, expresión mexicana tan actual como la audacia mostrada por un número inverosímil de mexicanos para quitarse las ropas en la plaza del Zócalo el pasado seis de mayo. El propósito visible ha sido aparecer en el registro fotográfico de Spencer Tunick (1967), un gurú de las poses en traje de Eva y Adán, quien no hace mucho convocó una sesión del mismo calibre en Barcelona. El estadounidense no había tenido sin embargo, tan apoteósica acogida hasta la fecha. Comparen ustedes los siete u ocho mil seres en cueros al otro lado del charco, con estos dieciocho mil del país "ombligo de la luna" (traducción de "mexihco" en lengua nahuatl).

Las imágenes facilitadas por los fotógrafos que estuvieron en la perfomance son ilustrativas, pero hay que esperar todavía la selección del propio Tunick. El hombre dice que suele tomarse su tiempo para componer la foto final, a fin de cuentas al invitar a otros a desnudarse sublima su propio deseo de hacerlo. Se considera muy tímido.

La fantasía de Spencer Tunick hecha realidad en México me hace pensar en el interés de dirigir multitudes. En la sensación de omnipotencia que debe experimentar su autor. Me pregunto si será ciertamente un acto de pureza, ¿acaso una manifestación contra la corrupción? La crítica mexicana Raquel Tibol convocada a expresar su opinión por los medios, señaló que le parecía una instalación artística en regla.

En cualquier caso no hay como negar que es el arte que ocurre mientras estamos vivos. Como diría el crítico James Gardner, "nuestro arte".

¡Padrísimo el tiempo que vivimos!, y a pensar en la locación que usaría Tunick si acaso decidiera venir por aquí a desnudarnos.

Imagen: César Fandiño.

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