miércoles, enero 16, 2008

Con Patti en una ventana


El archivo de ´mi música´ es uno de lo primeros que activé en mi PC. Conservo canciones y autores que he dejado de escuchar hace tiempo. A Patti Smith por ejemplo, la rockera cuyo rostro tengo presente gracias al libro de Mapplethorpe que me traje de Manhattan. Recuerdo haberlo cargado más de una hora. Primero de la librería en la que lo compré al hotel y casi enseguida en el vuelo de regreso a Lima. El frío y el volumen contribuyeron a paralizarme los brazos. Digo volumen para mantenerme en un registro auditivo. Esta mañana quisiera poner en orden mi material sonoro comenzando por Patti. Ahá, ahá, ahá, ahí voy con la intérprete estadounidense que le declara su amor a Miki. Le dice que los ángeles vendrán por ellos, por nosotros Miki, y los han de llevar en un caballo rojo a las estrellas. ¿Estará listo Miki? La señal de mi celular me hace dejar la pregunta de lado. Es mi hijo veinteañero que vive en Buenos Aires. ¿Cómo estás má? Siempre es grato escuchar su voz. Bien le digo y le cuento que estoy oyendo a Patti Smith. ¿La conoces? Claro, tiene buen floro y hasta fans aquí. Fans a sus sesenta y un años digo yo y tiene también una página web. Normal dice él y lanza un ¡locaza esa tía! Tras dar un repaso a otros temas colgamos. De pronto siento clara mi relación con Patti Smith. Me recuerda a alguien que vuelve a casa con los zapatos en la mano y aunque la imagen tiene su encanto sencillamente me agota. Lo siento querido hijo, mi floro viene de otro lado.

En el libro que tengo de Mapplethorpe, en realidad una antología, uno de los autorretratos del fotógrafo está cerca de una foto de Patti. A Mapplethorpe se le ve enfundado en un pantalón de cuero luciendo una cola que habría que llamar rabo. Más que un lobo o un león, parece un demonio. Patti desnuda está de perfil y se acerca a un aparato de calefacción. Se me ocurre que los dos personajes visitaban infiernos personales. Quien sabe los movía el frío, lo que en el fondo podría considerarse casi lo mismo. En otras fotos Patti está envuelta en una tela blanca, sino en jeans, tiene una flor en la mano o está cerca de un ave. Paz y amor. Sospecho que a Patti le bastaba un plato de hongos psilocibios como alimento. Quizás Mapplethorpe le pedía que dirigiera sólo su mirada a la cámara y ella le abría su alma. Qué se le iba a ocurrir que un día seguiría cantando y que el fotógrafo hacía rato que estaría bajo tierra.

Otra canción. Patti le pide a Miki que le encienda un cigarette. Quiere olvidar y dormir toda la noche en la soul kitchen de Micki. ¿Será una tonada actual? Las notas con las que expresa su deseo parecen no terminar de salirle de la garganta, pero igual retumban en los pequeños parlantes que tengo en la misma mesa que la pantalla de mi PC. Ese zumbido es casi una manera de despedirme de la rockera que por más de cuatro décadas no ha dejado de hacer giras, como los Rolling Stones.

Vaya me digo, y yo que no hace mucho escribo lo que pasa por mi cabeza en una ventana de Windows.

Imagen: Patti Smith vista por Robert Mapplethorpe.

1 comentario:

Anónimo dijo...

http://donutcross.blogspot.com/


portugal ;)