lunes, mayo 26, 2008

La intervención pedagógica

El ingreso al campo de la Universidad Católica adonde voy los lunes a dictar mi curso de Psicología del Arte, lo hago en carro así que mientras recorro la distancia que media entre la puerta al Departamento de Piscología miro con interés la gráfica colgada en los postes. Es una manera de tomar contacto con la agenda del día, sea la de los estudiantes o la de las autoridades. Me detuve hoy en un escueto: "No te comas las comillas".

El profesorado está en campaña para evitar el plagio. Le pide al alumno que no se irrogue la autoría de relatos hechos por otros y que use por tanto las comillas que corresponden al hacer una cita. Se recuerda la necesidad de mencionar que lo escrito pertenece a fulano, mengano, al sabio aquel o que proviene de la corriente tal. Sólo a continuación puede el autor del ensayo expresar lo suyo, sea un pensamiento innovador, una discrepancia o algunos reflejos del mar de dudas en que lo sumió su lectura. La fórmula ha de ser entonces, a mi modo de ver..., a mi juicio..., desde mi punto de vista... etc.

¡Qué bonita campaña! Y cuantas por crear para sintonizar con la mente de los jóvenes a través de una frase o una imagen. Para mencionar un par, la puntualidad de la entrada a clases o la manera de salir de ellas. Algunos alumnos van y vienen en medio de la exposición del profesor como si se tratara del vestuario de un gimnasio. Quien sabe necesitan experimentar una libertad que en modo alguno tuvieron en el colegio. ¿Será una auto cura ante la agresión de algunos maestros escolares que en plan de torturadores les prohibían incluso el permiso al baño? ¿Del autoritarismo de algunos padres?

Coincido con lo que en un tiempo se llamó el espectáculo pedagógico. La actividad educativa se abre al uso de las herramientas del campo de la publicidad para intervenir como se dice hoy en materia de arte contemporáneo, la cotidianeidad de las mentes en formación.

Nada impide educar,¡pensando la cotidianeidad!


Imagen: Cerit Wyn Evan´s.