lunes, abril 28, 2008

Cocaína: las dosis de Freud


Vaya con el tema. Y todo porque me refería hoy en clase de Psicología del arte, a una de las siete mentes creativas que analiza Howard Gardner en su libro del mismo nombre. Dígase Freud y su formación como médico en la Viena de mediados del siglo XIX. Mi exposición partía del desarrollo de Gardner sobre el inicio de la vida profesional de Freud. Mencioné su dedicación inicial al estudio anatómico de animales y su posterior interés por el sistema nervioso humano. Me detuve en la descripción del entorno y en su identificación con Joseph Breuer, médico a quien conoció en el hospital donde trabajaba. ¿Saben quién era Breuer?, pregunté. Una alumna lo identificó como el especialista que se sentía perseguido por una paciente que aparentemente se había enamorado de él. El mismo, acoté yo.

Gardner insiste en el perfil de Freud como un joven profesional con enormes deseos de hacerse un nombre. Conoció la cocaína y se interesó en sus propiedades en 1884, antes de viajar a Paris donde participó como observador del trabajo con pacientes histéricas de Charcot. En este punto un estudiante de la clase quiso datos precisos. ¿Cuándo usó Freud la droga? ¿Se hizo consumidor? ¿Logró dejarla? Se dice que era adicto, comentó.

De vuelta a casa he pegado una mirada a la Red en busca del clima de opiniones al respecto. Me sorprendí. En algunas webs se cuestiona incluso el aporte del creador del psicoanálisis tras asegurar que no sólo se administró esta droga a sí mismo, sino quese la dio a sus pacientes. Por supuesto que tales comentarios no tiene una gota de pensamiento académico. Baste mencionar que pasan por alto el estatus de la cocaína por aquella época.

Lo primero, que recién en 1858 llegó a Europa una embarcación con hojas de coca que provenían de esta parte del mundo. Los indígenas sudamericanos se decía, la usan para evitar la fatiga. No era una sustancia inventariada para los europeos, ni por lo tanto prohibida. Las posibilidades de investigar sobre ella estaban abiertas y Freud las aprovechó.

Al decir de Peter Gay uno de los reputados biógrafos de Freud, su interés por la cocaína pasaba por el deseo de ayudar a un compañero de labores adicto a la morfina. Quería librarlo del doloroso efecto que le producía la abstinencia y creyó conseguirlo administrándole cocaína.

El primer artículo de Freud al respecto, “Sobre la coca” fue a su vez una defensa. Ponderaba sus efectos calmantes, estimulantes a los que se se sumaban los analgésicos. La consumió él mismo señala Gay, para ¨mejorar su sensación de bienestar, favorecer la relajación en encuentros sociales tensos y simplemente, sentirse más como un hombre".

Se equivocó sin embargo al afirmar que dicha droga no podía generar adicción... mañana continúo.