lunes, febrero 18, 2008

Entre vaticinio y vaticinio

Rudolph Arnheim (1904-2007), profesor de Psicología del Arte en Harvard, investigador y escritor escribió un breve ensayo titulado "Las dos autenticidades del medio fotográfico". Viene a cuento como un oasis de mis lecturas del autor. Intentar digerir el planteo de Arnheim sobre el pensamiento visual me pedía hacer una pausa y he creído encontrarla en la mención de un vaticinio de Baudelaire respecto a la fotografía y en otro sobre la imagen digital hecho por el mismo Arnheim.


Hace ver Arnheim que Baudelaire (1821-1871) hizo un vaticinio errado al pronunciarse sobre la fotografía. La simpatía del poeta francés por el entusiasmo que su época comenzó a brindar al medio no estuvo libre de su punzante ironía. La cita es de Arnheim: "En su “Salón de 1859”, Charles Baudelaire había publicado una sección sobre “El Público Moderno y la Fotografía”, donde elogiaba la capacidad del nuevo medio para servir a las ciencias y a las artes, pero sólo como “su sirviente más humilde” sin más pretensiones, “así como la prensa escrita o la escritura manuscrita no han creado ni agregado nada a la literatura”. Y alertaba contra la locura popular por la fotografía como el alcance ideal de aquello a lo que la pintura había aspirado siempre. “Un dios vengador ha respondido las plegarias de esta multitud, y Daguerre fue su mesías".

De hecho que la fotografía ha dado de sí bastante más que como una de las flores del mal, por citar uno de los poemas más conocidos del anti- romántico Baudelaire. En lo que toca a las observaciones de Arnheim, la primera autenticidad de la fotografía (se aplica también al arte figurativo) se debe a que hace justicia a los hechos de la realidad, y la segunda a que expresa cualidades de la experiencia humana. El mundo del autor e incluso los valores o anti valores de la época en la que vive se hacen presentes en cada clic con el que oficia de creador.

Voy con el vaticinio de Arnheim respecto a la imagen digital tan susceptible del retoque. El académico se inclina a pensar que irá en aumento la desconfianza del público frente a estas imágenes incluído el cine. Dice que día a día se harán más evidentes los procedimientos con los que se falsea la primera autenticidad.

Me pregunto si es el escepticismo o las ganas de creer lo que a la larga predomina. Cómo pasar por alto la campañas electorales de turno en las que los políticos de la contienda colocan enormes paneles en las calles con imágenes suyas bien al retoque. Si reinara el escepticismo, el razonamiento que no se cumple tendría que ser: A más photoshop, menos te creo.

Abordar nuestra psicología es de por sí complejo. De pronto me he sentido atrapada entre vaticinio y vaticinio.