viernes, febrero 15, 2008

Tom va a Mongibello


Releo "A pleno sol", de Patricia Highsmith deteniéndome en los gestos de los que se vale para revelar el mundo interior de sus personajes. Un hombre de negocios bien vestido pero envuelto en cierto aire de inseguridad ha comenzado a seguir a Tom Ripley por las calles de la Gran Manzana. Tom que nunca ha sido un santo y menos ahora último que se ha dedicado a desplumar a profesionales de renta limitada con el cuento de que no han cumplido a cabalidad con sus impuestos, decide entrar a un bar. Herbert G. el hombre de sienes plateadas que sigue a Tom trata de disimular su interés, pero entra también al establecimiento. Es un padre tan adinerado como ansioso. Su hijo Dicki de la misma edad de Tom, partió a Europa hace dos años y en sus cartas sólo ha hecho promesas incumplidas de volver. Una vida dedicada a la navegación y a la pintura no es la que Herbert G. esperaba para su único hijo, además su madre padece de leucemia lo que no se ha atrevido a decirle, y podría morirse sin verlo. Había oído hablar de Tom como si fuera amigo de Dicki y aunque no tenía mayores referencias de él salvo que frecuentaba cierto barrio de la ciudad, se decidió a contactarlo. Su rostro es amistoso, sonriente y esperanzado dice Highsmith, cuando aborda a Tom para preguntarle casi enseguida si podría viajar a Mongibello, una pequeña ciudad de la costa napolitana, para influir sobre Dicki y hacerlo regresar.
Pueden ustedes dar por hecho que Tom aprovechará la circunstancia y así empezará la acción...De mi parte como se ve, continúo mi recorrido por Italia de ayer. Hoy me tocó Nápoles...

Imágenes: "El talento de Ripley", film de Anthony Mingella, 1999. Arriba Matt Demon como Tom Ripley y a la izquierda Jude Law como Dicki G.