viernes, agosto 08, 2008

¡Hasta de cura y de monja!























Para aplaudir la edición de "Cocina peruana, nuestro sabor para el mundo". El libro es una loa al paladar que suscribe los postulados de una estética que hace rato viene alejándose de la manera clásica. Es sabido que Kant, el filósofo alemán, consideraba que la contemplación artística exigía la actitud desinteresada del observador. Las imágenes debían provocanos sólo una reacción neutral, que así como nos podía acercar al éxtasis nos debía alejar del mundo del deseo. En el caso de estas fotografías de tema culinario nos usamos del todo.

Las imágenes de los manjares preparados por eximos cocineros locales, remiten a la creatividad de una producción que ha modelado la luz como principal gesto creativo. Si es cierto que la vajilla salida del taller del ceramista Carlos Runcie Tanaka, convoca nuestra actitud desinteresada al observar sus líneas, su textura y en general la armonía del trazo con el que han sido concebidos, la comida anticipa nuestro disfrute gastronómico. Es decir, nos convoca ¡en el plan del deseo!

Dice en la contratapa del libro, que el éxito de la cocina nacional peruana se debe a que "tiene algo de español, de moro, de indio, de negro, de criollo, de mulato, de mestizo, de zambo, de bachiche y hasta de cura y de monja". Y observan los editores sobre la elección del trabajo de Runcie Tanaka para presentar los platos de cocina, que se debe a su apuesta por la fusión de nuestras matrices culturales. ¡Enhorabuena la fusión!

Imágenes: Tiradito de lenguado, causa, olluqito con charqui, pulpo al olivo, picarones y chirimoya con chocolate a la naranja.